Detectar los errores permite priorizar correcciones sin asumir automáticamente un rediseño completo.
1. Utilizar versiones diferentes del logotipo
Archivos descargados, colores alterados, símbolos movidos o proporciones deformadas terminan creando varias marcas. Debe existir una carpeta oficial y una norma clara.
2. No disponer de archivos vectoriales
Un JPG pequeño no sirve para rotulación, gran formato o producción profesional. La falta de archivos genera reconstrucciones, pérdida de calidad y costes repetidos.
3. Cambiar de tipografía en cada pieza
La tipografía construye reconocimiento y jerarquía. Sustituirla constantemente transmite improvisación y dificulta la lectura.
4. Usar colores sin referencias técnicas
El mismo amarillo puede variar mucho entre pantalla, imprenta y vinilo. Definir equivalencias y pruebas reduce discrepancias inevitables.
5. Diseñar cada soporte como un proyecto independiente
Web, vehículos, carpetas y redes pueden requerir adaptaciones, pero deben compartir un lenguaje. La coherencia no significa copiar exactamente la misma composición.
6. Introducir demasiados mensajes
Intentar explicar todos los servicios en una tarjeta, una furgoneta o una cabecera impide comprender lo importante. La jerarquía es parte de la identidad.
7. Copiar códigos de la competencia
Utilizar las mismas iniciales, símbolos y colores del sector puede parecer seguro, pero reduce diferenciación y recuerdo.
8. Diseñar sin pensar en producción
Detalles demasiado finos, degradados inadecuados o colores imposibles pueden funcionar en pantalla y fallar en bordado, vinilo, serigrafía o impresión.
9. No actualizar las aplicaciones después de una evolución
Una marca nueva conviviendo indefinidamente con documentos antiguos genera confusión. La transición debe planificarse.
10. No asignar responsabilidad interna
Incluso con manual, alguien debe controlar archivos, plantillas y proveedores. La marca necesita una gestión mínima.