No todos los proyectos necesitan el mismo número de entregables. Lo importante es que cada fase tenga una función y que la identidad pueda utilizarse después de la presentación.
1. Briefing y análisis
Se recogen objetivos, historia, servicios, públicos, competencia, soportes y problemas actuales. El análisis permite detectar códigos saturados, oportunidades y condicionantes técnicos.
2. Estrategia o dirección de marca
Según el alcance, se definen propuesta de valor, atributos, personalidad, tono y territorio visual. Esta base evita diseñar únicamente según gustos.
3. Concepto creativo
La identidad necesita una idea que conecte lo que la empresa quiere representar con una expresión reconocible. Los conceptos se presentan y argumentan antes de desarrollar todos los detalles.
4. Logotipo o evolución
Cuando es necesario, se diseña la firma visual y sus variantes. Si existe un logotipo válido, puede conservarse y construirse el sistema alrededor.
5. Sistema de identidad visual
Se desarrollan colores, tipografías, grafismos, iconos, estilos de imagen y criterios de composición. Estos elementos permiten comunicar más allá del logo.
6. Aplicaciones prioritarias
La marca se prueba en los soportes que condicionan el proyecto: web, documentos, fachada, vehículos, ropa, packaging o presentaciones. Las pruebas revelan problemas antes de cerrar.
7. Manual y archivos
Se documentan normas de uso y se entregan formatos profesionales. La carpeta debe ser comprensible para equipos y proveedores.
8. Implantación y producción
Cuando se contrata, IDG puede coordinar diseño web, imprenta, rotulación de locales y vehículos, ropa laboral, merchandising y otros soportes.
Cómo dimensionar el proyecto
Una empresa nueva puede necesitar identidad, web y materiales básicos. Una empresa consolidada puede requerir diagnóstico, evolución, arquitectura de aplicaciones y plan de transición. Un buen presupuesto separa fases y entregables para que la inversión sea comprensible.